Con la llegada del buen tiempo, solemos utilizar mucho más las gafas de sol, ya sea para protegernos de los rayos solares, o porque nos molesta la claridad de la luz del sol.

Pero, ¿alguna vez os habéis preguntado cómo percibimos la luz y los colores?

En primer lugar, la luz pasa por la córnea, el humor acuoso, el cristalino y el humor vítreo. Después de todo ese recorrido, la luz llega a la retina, dónde están los bastones y los conos.
Los bastones tienen una sustancia llamada rodopsina que está compuesta por proteínas, que al entrar en contacto con la luz, se deshace. Cuando sucede esto se forma la metarodopsina que causa los impulsos eléctricos que se envían al cerebro, de manera que este interpreta la luz.

Por otro lado, la percepción de los colores se debe a los pigmentos visuales de los conos, que se pueden dividir a su vez en tres categorías: los sensibles al color verdes, los sensibles al color rojo, y los sensibles al color azul. Cuando los colores se mezclan, hacen que podamos ver las diferentes gradaciones de colores.

El proceso de la visión es un proceso muy complejo y largo, aunque, como es normal, nosotros no lo percibimos y vemos a nuestro alrededor en todo momento. Incluso, cuando nos movemos rápidamente, no dejamos de ver lo que hay y sucede a nuestro alrededor.
Como hemos dicho, para entender al 100% el funcionamiento del ojo humano, habría que tener presentes otras partes del cuerpo, y su vinculación con la vista, como es el cerebro, los nervios y los vasos sanguíneos.