Una tarea a la que cualquier padre se ha tenido que enfrentar, limpiar los ojos de un bebé puede causar cierto temor a hacer daño, pero si tenemos los productos adecuados y actuamos con delicadeza puede ser una tarea muy fácil.

 

Primero de todo necesitamos productos apropiados para limpiar los ojos, productos como gasas o toallitas estériles, y usaremos una diferente para cada ojo, si no tenemos suero podemos utilizar agua hervida con una cucharadita de sal pero no podemos utilizarla hasta que esté tibia, esto nos permite fabricar un suero fisiológico casero.

 

A continuación, antes de limpiar los ojos de nuestro bebé, necesitamos lavarnos nuestras manos para que estén bien limpias. Una vez hecho, tumbaremos a nuestro bebé boca arriba y aplicaremos el suero sobre el ojo y las legañas. Lo más normal es que el bebé cierre el ojo y llore pero no es nada malo

 

Si el bebé sufre de una conjuntivitis, debemos extremar la higiene. Inclinaremos la cabeza un poco hacia afuera del lado del ojo que vamos a limpiar para que el suero que aplicamos se dirija fuera de la cara y no hacia el otro ojo, ya que se podría contagiar.

 

Finalmente, cuando las legañas se hallan ablandado, usaremos la gasa o la toallita para retirar la suciedad y siempre debemos limpiar desde la nariz hacia afuera para evitar llevar la sucierdad hasta el lagrimal.