Las gafas o anteojos y las lentes de contacto o lentillas son productos sanitarios utilizados para corregir los defectos de refracción del ojo: miopía, hipermetropía, astigmatismo y/o presbicia.


La indicación del uso de lentes correctoras requiere la correcta valoración del defecto del ojo y de sus causas por el oftalmólogo, así como la fabricación según las indicaciones de separación entre los puntos de mira de ambos ojos y de graduación particular de cada persona.


El uso de gafas premontadas graduadas debe de quedar restringido a cortos espacios de tiempo. Es importante siempre comprobar que tienen el sello CE y seguir las indicaciones de uso de la etiqueta.


¿Qué características deben de tener las lentes oculares?


El poder de una lente ocular se mide en dioptrías, positivas (+) en las lentes convexas (más gruesas en el centro, como las lupas) que se utilizan para corregir la hipermetropía, o negativas (-) en las lentes cóncavas (más delgadas en el centro) utilizadas para la miopía.


En el caso del astigmatismo se utilizan lentes cilíndricas, más o menos gruesas en alguno de los ejes, según el defecto a corregir.


Las lentes se adaptan a cada ojo, por lo que tanto en los cristales de las gafas, como en las cajas de las lentes de contacto, se marcan con las letras OD para el ojo derecho (del latín Oculus dextrus) y OS (del latín Oculus sinister) para el ojo izquierdo.


Las lentes bifocales y las progresivas actúan como una doble lente en el mismo cristal, situando en la parte superior la graduación necesaria para la visión lejana y en la zona inferior la graduación necesaria para la visión cercana.


Tipos de lentes de contacto

Los avances tecnológicos en óptica han permitido la producción de alternativas a las gafas, como son las lentes de contacto y las lentes intraoculares.


Las lentes de contacto son un producto sanitario de cada vez mayor uso, por las posibilidades que los nuevos materiales ofrecen según el tipo se usuario (niño/adulto; deportistas…).


Existen, en dependencia del material con el que están producidas, así como el tipo de uso y mantenimiento que requieren, lentes “duras”, blandas, rígidas y flexibles. Las lentes flexibles, además, pueden ser de un solo uso o de uso diario con duración mensual.


En el caso de las lentes de contacto, en la prescripción debe de especificarse la graduación, la curvatura y el diámetro (tamaño).


¿Cómo deben de cuidarse las lentes de contacto?


Siempre, antes de tocar las lentes de contacto (para ponérselas, quitarlas o limpiarlas), es necesario lavarse cuidadosamente las manos.

Se debe de utilizar el producto de limpieza recomendado según el tipo de lente.

No deben de utilizarse colirios ni gotas oculares no recomendadas por el oftalmólogo.

Es importante seguir las instrucciones de uso y limpieza del fabricante de las lentes, ya que estas indicaciones varían según el tipo de lente, dureza, composición, etc.

También debe de lavarse el estuche de las lentillas y cambiarlo periódicamente cada 3-6 meses.

Quítese siempre las lentillas antes de dormir, aunque sea una siesta, y no las utilice por más tiempo del recomendado según el tipo de lente.

Seguir las indicaciones de uso, según el tipo de lentillas que se utilice, en el caso de hacer deporte o nadar.

Si detecta cualquier síntoma extraño como enrojecimiento, dolor, lagrimeo, aumento en la sensibilidad a la luz, visión borrosa, quítese las lentes de contacto y consulte inmediatamente con su médico.

Las lentes son cuerpos extraños que se colocan en contacto con el ojo y que si están sucios, rotos o contaminados, pueden producir heridas en la conjuntiva y en la córnea (úlceras conjuntivales o corneales), e infecciones o inflamación de la conjuntiva (conjuntivitis química o infecciosa). Por ello son tan importantes las buenas prácticas higiénicas en su manipulación, evitando:


Limpiarlas con saliva.

Utilizar agua del grifo o embotellada únicamente para lavar las lentillas.

Utilizar otros líquidos distintos al recomendado.

Utilizar cajas de lentillas de otras personas.

Compartir las toallas de manos con personas que padecen conjuntivitis o infecciones de la piel o de los ojos.

Manipular cremas, aerosoles y productos químicos cerca de las lentillas.

Las lentillas deben de retirarse y consultar al oftalmólogo si el ojo se pone rojo, tiene dolor, picor o escozor en los ojos, le molesta la luz o le llora el ojo, o si nota cambios en la visión.


Recomendaciones en el uso de cosméticos en personas que utilizan lentes de contacto


Los cosméticos son una de las causas frecuentes de problemas entre los usuarios de lentillas porque fácilmente pueden acumularse en la lentilla y ensuciarlas, producir irritación, alergias, sequedad o infecciones oculares. Por ello, se recomienda seguir las siguientes recomendaciones para evitar estos problemas (Universidad de UTAH-EEUU):

Escoja cosméticos sin olor, hipoalergénicos fabricados por una compañía conocida, de marca de su confianza.

Lávese las manos antes de colocarse o quitarse las lentes de contacto.

No comparta los cosméticos con otras personas, ni use cosméticos de otros.

Lave las brochas de aplicación del maquillaje frecuentemente.

Aplíquese el maquillaje después de colocarse las lentes de contacto.

No compre repuestos para el rímel en los que haya que reutilizar el cepillo viejo.

Evite las sombras para los ojos escarchadas, perladas, iridiscentes u otros tipos brillantes, que suelen contener concha de nácar o de oropel molidos.

No aplique delineador en el borde interno del párpado o por encima de la línea de las pestañas en el párpado inferior.

Evite usar polvos translúcidos en la cara.

No aplique cremas demasiado cerca del ojo.

Nunca se aplique maquillaje en los ojos mientras está en movimiento.

No use agua o saliva para lubricar las brochas o esponjillas, o para diluir los cosméticos.

No aplique los cosméticos si tiene los ojos enrojecidos, hinchados, o infectados.

Consulte con el oftalmólogo si los síntomas persisten.