Síndrome del ojo seco

 

El síndrome del ojo seco es una alteración producida en la superficie de la córnea por una falta de lágrima, también es posible que haya lágrima pero que sea de mala calidad. La consecuencia son ojos poco lubricados lo que da origen a molestias, problemas visuales e incluso lesiones en la córnea y la conjuntiva.

 

Las causas más comunes de este síndrome son la edad, cambios hormonales en las mujeres (embarazo, consumo de anticonceptivos y la menopausia. También puede ser debido a tener una exposición prolongada a ciertos factores ambientales como entornos con aire acondicionado, calefacción etc… Lectura prolongada o uso de lentes de contacto entre otros.

 

¿Cuáles son los síntomas?

 

El síndrome del ojo seco produce irritación, enrojecimiento, sensación de arenilla, escozo… También se puede sentir lagrimeo constante o pesadez en los párpados.

 

¿Cómo se puede prevenir?

 

Las consecuencias pueden ser graves (queratitis, cicatrices y perdida de la visión) por lo que la primera recomendación es acudir a un especialista que haga un examen de los síntomas.

 

Como medidas de prevención tenemos que tener en cuenta no exponernos a corrientes de aire, ventiladores, no conducir con las ventanillas bajadas etc… en definitiva cuidar de nuestros ojos de los factores ambientales por lo que es totalmente aconsejado el uso de gafas de sol cuando estemos en el exterior.

 

Utilizar humificadores para evitar un ambiente seco, evitar humos de tabaco, polvo o productos de limpieza.
También podemos limpiar las glándulas lagrimales a menudo con una toallita.

 

¿Cómo se trata este síndrome?

 

Síndrome del ojo seco

 

Si no es posible tratarlo directamente el uso de lágrimas artificiales y pomadas lubricantes mejoran la sequedad y evitan la irritación. Si no disminuyen los síntomas es posible realizar una técnica de taponado, evitando así el drenaje de las lágrimas para conservar la hidratación ocular.